EL PODER DEL OPTIMISMO

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Ninguna persona en absoluto hereda el gen del optimismo o del pesimismo. Al igual que la seguridad o la duda; la apatía o  la simpatía, el arrojo o la timidez, estos elementos, como básicamente todos los aspectos que determinan nuestra realidad emocional, son una construcción psicológica aprendida, en la cual nuestras experiencias de vida, las influencias sociales tenidas y  las creencias detonadas y posteriormente reforzadas,  han configurado en un momento de nuestra existencia un esquema mental determinante de nuestra forma de ser y de actuar.

Ser optimista o pesimista es entonces una actitud, una forma de ver la realidad, donde el elemento prevalente está marcado por el fatalismo o por la seguridad personal de que sucederá lo mejor.

El pesimista bajo este esquema desolador, temeroso y prevalente de duda, pone todo en tela de juicio, analiza cada situación y encuentra permanentemente evidencias y ejemplos de que existe mayor posibilidad de que todo irá mal.

El optimista por otro lado está siempre previendo lo mejor de cada situación, y cree que independientemente de lo que pueda pasar,  el resultado  y la solución a lo sucedido, estará siempre en sus manos.

Optimismo y pesimismo son entonces a partir de ello elecciones  humanas, que provienen del uso de nuestra libertad más profunda, de nuestro sentido de “Convicción”. Convicción misma que define en todo momento  como debemos actuar y que lecciones tomar en un momento determinado

Y es cierto al final del día que posiblemente dentro de una realidad objetiva,  ninguno de los 2, ni optimista ni pesimista sepan como devendrá el futuro, sin embargo la actitud de esperar lo mejor, de darle siempre una esperanza positiva al tiempo, hacen que el sentido de compromiso florezca en  mayores y mejores oportunidades personales en cada una de las áreas donde nos encontramos inmersos. Y de ello hay cientos de miles de evidencias que esta navidad se hacen presentes por todos lados. ¿Acaso no lo ves?

Si todavía tus convicciones no te permite ver lo bueno que podría pasar, el fin de año, es un buen tiempo para comenzar a desafiar estas creencias, ya que el renovarse y sacar lo mejor de cada oportunidad es una excelente fórmula para comenzar a vivir más plenamente. ¿No lo crees?

 ¿Tu qué opinas al respecto?

Escríbeme, como siempre me dará mucho gusto ller tus comentarios?

Atte. Víctor G. López. Coach Ejecutivo profesional, Máster en Dirección de Recursos Humanos

 

2 Comentarios Agrega el tuyo

    1. Hola Raquel, me da mucho gusto saludarte, un afectuoso saludo, muchas gracias por el comentario.

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